domingo, 14 de diciembre de 2014

Felipe Zapico


(poeta y combatiente de la palabra)

Es grande y fuerte como Zurita –el poeta chileno—pero peor hablado y del norte, aunque viva en la Extremo-dura. Su poesía es desgarro, mala hostia, humanidad y diversidad; palo contra los amos y voz alzada contra las injusticias. Tiene muy claro quién es ‘el enemigo’, quienes DAM ASCO, toca teclas versales, visuales y algunas más; enseña lo que sabe, lo que le dejan, lo que puede.

Estaba al tanto de sus hazañas bélicas antes de conocerle y aunque solo hemos tenido un par de breves encuentros ya tengo claro que es ‘de los míos’.

Me he quedado con su cara. ¡Adelante, ahí seguimos Zapico, salud!


Félix Menkar, 14 diciembre 2014

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Tres poemas de "El ladrón de Peras" Editorial Origami. 2013



Poesía indignada

Primero nos engañaron (y nos engañamos)
después nos pidieron sacrificios
y más sacrificios
a continuación cambiaron gobiernos con
elecciones de excepción;
donde la cosa no les ha quedado como quieren
estan dando golpes de estado
aparentemente incruentos
incluso avalados por
presidentes comunistas.
Un golpe de estado, de estados
que nos pondrá de cara
a la pared
que nos pondrá de rodillas
que nos pondrá
la tarjeta bancaria
entre los labios
para pagar
y
sobre todo
callar.

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EL ENEMIGO


He conocido al enemigo
mientras yo tomaba un nº3
ellos tragaban bocadillos
a dentelladas manifiestas
engullían sin
pausa
ni perdón.

Lo peor llegó cuando tuvieron
sus bocas vacías
y empezaron
a engullir obreros
a
lanzar dentelladas
a la huelga
a todos los trabajadores
a los funcionarios por supuesto
a todo lo que se movía.

Después recogieron La Gaceta de la mesa
se abrazaron en el parking
y montaron en sus todo terrenos
atestados de esquís
y se fueron dispuestos
a despedir
a finiquitar
a ererizar
a machacar
a
cuantos obreros
aparecesiesen ante ellos
el lunes.
Sentí enormemente carecer de un buen
kalashnikov a mano.
Pero me he quedado con sus caras.






       ....y en Ebookprofeno
THE BESTIARIO




Leer entero aqui: 






martes, 1 de abril de 2014

Xavier Sabater. Algunos poemas suyos

Xavier Sabater 1953 (Barcelona) --2014 (Barcelona)


Xavier Sabater y Enzo Minarelli en Bologna (Italia)



XAVIER SABATER nació y murió en Barcelona.. Practicó la poesía visual y textual, fue uno de los pioneros de la polipoesía, la videopoesía, la poesía electrónica y la ciberpoesÌa, uno de los máximos exponentes de la vanguardia poética reciente. Destacaba en sus recitales y lecturas publicas, donde se apoyaba en micrófonos distorsionados, proyección de diapositivas, luces y una puesta en escena parateatral, con especial atención al recitado, la entonación y la fonética. Sus textos eran duros y descarnados, con un alto contenido de crítica social.


Publicó varios libros de poemas y participó en diversas muestras internacionales de poesía visual y videopoesía. Ha actuado en certámenes y festivales internacionales de poesía y polipoesía en Barcelona, Zaragoza, Madrid, Vitoria, Oviedo, Alemania, Portugal, Italia, etc.


Era el responsable del FESTIVAL INTERNACIONAL de POLIPOESIA DE BARCELONA durante 21 ediciones, la ultima el pasado noviembre y tambien del Festival de Poesia electrónica y multi


10 ediciones de "Cyberpoem" también celebrada el pasado 29 de noviembre de 2013.


Más info: AQUI




LA GENTE SE HUNDE 




Nunca salgo de casa/Salir a la calle no es agradable
prefiero estar encerrado en casa 
porque cuando salgo a la calle os veo a vosotros con vuestras sonrisas blancas 
y veo que sois feos y peligrosos/sois peligrosos sociales por vuestras mentes insanas 
y os veo por la calle arriba y abajo con vuestras miradas frías y desoladas 
os veo arrastrando vuestras vidas allá donde vais 
llenando los metros y autobuses con vuestro pequeño y escuálido olor. 


OS VEO: os veo entrando en los talleres y en las oficinas 
OS VEO: os veo entrando en las fábricas de la locura 
OS VEO: os veo llevando a vuestros hijos a la escuela para que aprendan a ser artificiales. 


Os veo con vuestras chicas elegantes y finas piernas depiladas 
os veo fumando cigarrillos bajos en nicotina y bebiendo whisky 
os veo cruzando las autopistas en vuestros coches comprados a plazos 
os veo envejecer frente al televisor mientras cambiáis de canal 
donde solo hay concursos, anuncios, películas/la vida pasa. 
Os veo en un campo de fútbol inmenso cuyos asientos son agujeros negros 
agujeros negros donde se hunde la gente que no tiene cabeza, ni pene, ni manos, ni pies 
la gente que no tiene donde agarrarse se hunden y yo los veo agitando la lengua. 


SE HUNDEN: y los veo agitando la lengua pero no tienen nada que decir 
SE HUNDEN: se hunden en una noche triste llena de soledad 
SE HUNDEN: se hunden y siento que yo me hundo con ellos 
NOS HUNDIMOS: nos hundimos todos en un loco infierno 
NOS HUNDIMOS: ... en un loco infierno... 


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CRISTO Y TRES TIROS EN LA ESPALDA 



iiOh!! Cristo, rey de cielos y tierra 
crucificado con taparrabos y una flor en los labios 
escupiendo sangre, harto de tus espinas... 


Te vi anoche en una película de 70 mm 
y observé atentamente como te crucificaban. 
A mi lado una vieja lloraba 
y yo me santiguaba mascando chicle 
mientras una pareja se besaban 
al compás de los martillazos. 
Una cohorte de ángeles cantando dulcemente 
ahogaba todos los bostezos. 
El actor era muy guapo 
pero no era Dios 
cierto, lo sé. 


Al salir del cine fui a la iglesia 
pero estaba cerrada 
lanzando maldiciones me dirigí al drugstore 
pero no vendían Biblias. 
Me encontré una estampa en el suelo 
sucia y rota, 
te vi 
en una medalla chapado en oro 
en los pechos de una prostituta de rojos labios 
la llamé, 
pero cobraba muy caro 
grité: 
CRISTO, VEN A MI 
pero vino un policía y quiso detenerme por borracho 
no me entregué y huí 
su pistola criminal apuntó al aire. 
Caí tendido en forma de cruz 
con tres tiros en la espalda 
frente a un anuncio de Pepsi-Cola. 


Mi cuerpo parecía una isla rodeada de sangre 
creí oír música, pero era la ambulancia 
creí ver ángeles, pero eran enfermeras 
vislumbré unos ojos vestidos de blanco 
con pinzas en las manos 
quise rezar, pero me acordé de que no sabía. 
Empezaba ha estar harto de todo 
intenté largarme y caí desvanecido 
empecé a alucinar 
y te vi, 
colgado en la cruz 
calmando tu sed con vinagre 
rodeado de un olor a cloroformo 
con una sonrisa de infinito dolor 
con mi sangre cuajada en tus manos 
dijiste: 
"PERDONALO, NO SABIA LO QUE HACIA" 
con los dedos cruzados respondí: 
"Okey perdono al maldito polizonte." 


La situación era religiosa y todo daba vueltas 
observé como el cielo oscurecía 
al dar tus últimos suspiros 
empecé a morir y entonces comprendí 
que tú morías conmigo. 

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SABA-SANYO-CASIO 


E/DODOTIS/NESTLE/KETCHUP
SABA-SABA-SABA
E/MACDONALDS/KENTUCKY FRIED CHICKEN
IBM
SABA-SABA-SABA
PHILIPS-SANYO-CASIO
iiEO PRESTO!! GALLINA BLANCA
iiAMSTRAD!!
AMSTRAD/APPEL/TOSHIBA
SANYO-SANYO-SANYO
CASIO-CASIO-CASIO
OSTIA-OSTIA-OSTIA 
CASIO
CASIO
CASIO
        MITSHUBISHI
ROLAND, KORG, YAHAMAHA
IBM, AMSTRAD, APPEL
FORD, SEAT, WOLSWAGEN
PHILIPS, PHILIPS, GALLINA BLANCA
iiCAMPS!!
NESTLE, REPSOL
NYLON, NYLON, TERGAL
CANCER-SIDA-CANCER
IBM, IBM, TELEFUNKEN
PSOE, PSOE, UCD
CDS, CDS, ETA-ETA-ETA
KRISHNA, KRISHNA, KRISHNA
TELEFUNKEN, IBM, REPSOL
BIAFRA-BIAFRA
ETIOPlA, ETIOPIA, ETIOPIA 
TELEFUNKEN, IBM, CASIO
NYLON, TERGAL, CHIVAS
CHIVAS-CHIVAS-CHIVAS
PREISLER, PREISLER, ISABEL
IBM-SIDA-CANCER-CASIO
ETIOPlA, ETIOPIA, ETIOPIA
BACCARDI-GORDONS-LARIOS
CHIVAS-CHIVAS-CHIVAS
ETA-ETA-ETA
SIDA-SIDA-SIDA
KETCHUP-DODOTIS-NESTLE
GALLINA BLANCA
NESTLE-KETCHUP-SCHWEPPES
KAS, PEPSI-COLA, COCA COLA 

miércoles, 9 de octubre de 2013

Félix Francisco Casanova

Biografía

Nacido en la isla de La Palma, Canarias, era hijo del médico y poeta Félix Casanova de Ayala. Muy pronto llegó a la isla de Tenerife, donde se dedicaba a devorar compulsivamente sus muy seleccionadas lecturas (Rimbaud, Pessoa, Whitman, Breton, Eluard, Aragon, Joyce, Camus, Hesse...) y, sobre todo, a escuchar música, su auténtica pasión. Tal es así que no tardó en fundar un grupo de rock alternativo, Hovno (mierda en checo), bastante adelantado a su contexto (las Islas Canarias del tardofranquismo). Félix Francisco Casanova estudiaba el tercer curso de Filología Hispánica en la Universidad de La Laguna cuando falleció; en esos tres intensos años tuvo tiempo de mezclarse con la vieja y la nueva intelectualidad de la isla, como los filósofos José Luis Escohotado o Javier Muguerza, los poetas Carlos Pinto Grote o Arturo Maccanti, los escritores Agustín Díaz Pacheco o Luis Alemany, el catedrático de arte Fernando Gabriel Martín, etc. Según la versión oficial, su muerte se debió a un escape de gas mientras se bañaba en su domicilio.

Obra

Félix Francisco Casanova, a pesar de la brevedad de su vida, tuvo tiempo para dejar una obra intensa, original y extraña, plasmada en logros de una asombrosa madurez en el campo de la poesía y la prosa experimental. A los diecisiete años consiguió con El invernadero (1973) el principal premio de poesía de Canarias, el Julio Tovar. A los dieciocho años ganó el Pérez Armas de novela con El don de Vorace (1974), una divertida parodia -a la par que desconcertante- de El túnel, de Ernesto Sabato, tal y como él mismo señaló en alguna ocasión. En una breve nota biográfica para la contraportada del libro, Casanova se definió en estos términos: Yo soy mi propio abuelo viendo a mi infancia jugar. A los diecinueve, un mes antes de su muerte, obtuvo otro premio, otorgado por el periódico La Tarde al poemario Una maleta llena de hojas, que constituye la segunda parte de La memoria olvidada (póstumo, 1980), una de sus más notables aportaciones en el campo de la poesía. Otros poemarios de Félix Francisco Casanova son:Espacio de hipnosis (1971), El sumidero (1972), Nueve suites y una antisuite (1972), Invalido las reglas (1973) yOcioso en los amaneceres (1973). Con parte de este material, su padre, el poeta Félix Casanova de Ayala, confeccionó tres títulos: Cuello de botella (póstumo, 1976), Estampido del gato acorralado (póstumo, 1979) y Los botones de la piel (póstumo, 1986). Una buena parte de los versos de Félix Francisco Casanova está recogido en el volumen La memoria olvidada. Poesía, 1973-1976, publicado por la editorial Hiperión en 1990. Félix Francisco Casanova es también autor de un interesante diario, Yo hubiera o hubiese amado, escrito a lo largo del año 1974 y públicado en 1983; aquí reproducimos un extracto del mismo: Estos días oigo mucha música, mucha. Siempre estoy naciendo en la música, es inagotable mi sed y también su fuente es inagotable. Y me amansa y me derrama como un cántaro de sangre de montaña, y su amor me toca y soy lo más vulnerable a sus palabras, y mis heridas, mis llagas revenan como un árbol cortado, como el primer día en que amé o leí a Tagore. En la actualidad, su influencia en todo el ámbito español es creciente, tal y como demuestra que el poeta Francisco Javier Irazoki le dedicase el poemarioÁrgoma. Asimismo, el cantautor Jabier Muguruza puso música a un poema de Casanova (A veces, cuando la noche me aprisiona) en el disco Fiordoan. Uno de los premios literarios más importantes convocados en Canarias y dedicado al descubrimiento de nuevos creadores lleva el nombre de este poeta.
La editorial madrileña Demipage ha adquirido los derechos para publicar todas las obras del escritor canario.



IMANES

Los sueños son
circunferencias perfectas
estás dentro
o fuera.
Como el sexo de una mujer:
imposible merodearlo
sin hundirse en él.

(16-4-75)

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Eres un buen momento para morirme


Amaneciendo y anocheciendo
a un mismo tiempo,
cariño, ¿no es ésta la forma
en que te gustaría vivir?
En mi cabeza hay un álbum
de fotos amarillentas
y lo voy completando con mis ojos,
con los más leves ruidos,
atrapando olores en el aire
y en cada sueño que sueño.
¿Sabes una cosa, pequeña?
La última página de mi álbum
tiene tu boca lluviosa mordiéndome un labio,
un disco de rock’n’roll
y calcetines de colores.
Mis ojos han sido rápidos,
te he hecho el amor con la ropa puesta
a través de una
larga pajita dorada
mientras cruzabas la calle
con el cabello ardiendo.
Pero ahora son tus pies
quienes dan mis pasos,
¡así que no te equivoques
pues me caería!
Te bebo en cada vaso de agua
que sacia mi sed,
mis palabras son claras como niños pequeños
o espesas como semen empapando cortinas,
pero hoy tengo que inventar
un nuevo idioma
para conversar con tus tiernos maullidos eléctricos
y los gritos de euforia
de la gente que vive en tu cabeza.
Debes saber que a veces
soy como un entierro interminable,
siempre triste y azul
subiendo y bajando
por la misma calle.
Pero otras veces soy un río de risa
corriéndome por toda la ribera,
haciendo el amor a la mar,
una felicidad contagiosa,
un revólver de amor, nena,
y voy a disparar justo a tu corazón
¡bang, bang!
¿te di?
Quiero arrollarte, enrollarte y arrullarte,
montaña de aguardiente
y tarde rojiza.
Eres un buen momento para morirme.
14 diciembre 1975  (último poema)
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A veces, cuando la noche me aprisiona...

A veces, cuando la noche me aprisiona
suelo sentarme frente a una cabina telefónica
y contemplo las bocas que hablan
para lejanos oídos.
Y cuando el hielo de la soledad
me ha desvenado, los barrenderos moros
canturrean tristemente
y las estrellas ocupan su lugar, yo acaricio el teléfono
y le susurro sin usar monedas.

enero 1975
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Un adolescente aburrido

Un adolescente aburrido
es, ciertamente, un paisaje
muy triste,
y aún más
sabiendo que hay mujeres
que duermen
con la boca abierta
y docenas de parejas
que hacen el amor
en chino, francés, árabe
o en el idioma
de los delfines.
Por eso hay tantas butacas
en los cines
y tantas camas en las casas. 

Y es que la inteligencia
es erótica
y el arte perfecto
el orgasmo.

(La misma vieja historia)
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Las fotografías
de hermosos jóvenes muertos
en trajes de baño
son casi siempre
el más perfecto
de los recuerdos
(Proverbio yankee)
Los relojes me quieren mal
como al hacer el amor por dinero
me venden un tiempo gastado,
una botella que sólo guarda
el perfume de su licor.
Y así, un vaso de fiebre,
un largo termómetro
como el brazo pálido de un muerto,
me hunden en los sueños sin retorno,
me arrancan el rostro como a un
derrotado boxeador

(Síndrome nº 3)
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UNA MALETA llena de hojas

¿A qué podremos jugar
cuando el invierno emigre
y las lluvias cesen?
Ya no será tan fácil deslizarse
por la húmeda lengua del crepúsculo,
alzar el vuelo con los cuerpos
trenzados
y respirar por una misma boca.
¿Sería ésa la hora
de suponer perfecto nuestro estilo,
de, quizás, haber creado
la verdadera comunicación
para rechazarla luego?
A veces cuando la noche me aprisiona
suelo sentarme frente a una cabina
telefónica
y contemplo las bocas que hablan
para lejanos oídos.
Y cuando el hielo de la soledad
me ha desvenado, los barrenderos moros
canturrean tristemente
y las estrellas ocupan su lugar,
yo acaricio el teléfono
y le susurro sin usar monedas.
(Enero de 75)

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Suelo quedar dormido

Suelo quedar dormido
mirando la luz de una vela,
en mis sueños la llama incendia la noche
que cae como el telón al final de una tragedia,
el fuego sigue creciendo como un niño interminable,
en el sótano perecen los fantasmas olvidados
y en las calles sin salida
mis amigos se agolpan temblorosos.
Esa música crujiente
que avanza como un ejército de muertos,
el viento inflamable que destroza las estaciones
como la coz de un caballo en libertad,
así de fuerte es mi venganza,
así me ahorco con la soga del campanario
para que os persiga la música de metal
que mata.
Y nunca más haréis el amor
ni oleréis ese manjar que es el agua.
Pero cuando el tren del sueño
se detiene, es imposible describir
la tristeza que retorna a mis ojos,
testigos ridículos de ese trozo
de cera que se está consumiendo.
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(A Jesús Cabrera Vidal)

De más allá del mar
vienes a contarme tu derrota
y esperas que yo te arrulle
y te preste un poco de viento.
Hoy, día de la carne abierta,
con tu olor a subterráneo
y tu pálida huella en las cosas,
amigo, urge saltar del tren
y dejar un disfraz vacío
velando el asiento:
así verás que eres tú el túnel
por donde los demás corremos.


                              3-74
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La brisa mantiene
la pluma en el aire,
el ave, furiosa, escarba
en la arena, sus alas
dormidas, la sangre pesando
dentro de su cuerpo, el peso
de su cuerpo dentro del zarzal,
y la pluma subiendo
y la pluma subiendo...


                              1-75
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Las cosas que dan placer
seguro vienen por el río
y en la cascada se lanzan
como ramos de flores
en una procesión,
y yo qué sé, afanarse
en recogerlas como un avaro
tiende su capa ante
las monedas de oro,
es, imagino, un error.
Mejor tomarlas como la lluvia
que moja sin querer,
al igual que el viento se lleva
las hojas de otoño,
alegremente

3-7-74
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¡Qué alivio!..
Eres un árbol y
no puedes seguirme

2-7-74.
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CONVERSACIÓN


No quisiera ponerte nerviosa.
Es la primera vez que algo
nos va a separar,
porque es la primera vez
que te produciré auténtico
miedo.
Así que empiezo otra vez:
quiero ponerte nerviosa,
quiero que tiembles
y quiero que aprendas
a hacerme temblar.
Amo a la gente neurótica,
los cuchillos y las guitarras eléctricas.
Soy un hombrecito insano,
el más perfecto de los traidores
porque no tengo causa.
Desconfía de mí,
que se trabe tu lengua
al darme la espalda.
Ése es el primer paso.
Toma conciencia de que mis manos
no sólo sirven para acariciar
y hay muchas palabras
que contigo nunca he usado.
Fíjate en que esto ya no es un poema,
que yo no soy el mismo para ti
desde que empezó este diálogo.
Imagínate sufriendo
toda la eternidad
el aullido del parto.
Suéñate en un coito largo como la vida,
conocer de memoria las lentas variaciones
del rostro durante el orgasmo.
Vivir el placer de los fantasmas,
el placer de las camas que soportan cuerpos y cuerpos
sin diferenciar si eres un vivo o un cadáver.
¿Ya tiemblas?
Quisiera ordenar con lógica
mi discurso,
pero no puedo.
Sólo deseo que te hundas
en mi carne cenagosa,
gritarte desde el infierno:
¡Ayúdame, ayúdame
con tu viejo pelo negro
y tu boca redonda!
¿Me comprendes?
Huelo tu miedo pequeño y frágil
que invade tu conciencia virgen
y los correosos deseos rojizos
que arden en ti y no reconoces.
Mujer desnuda en una doble página
de un libro de arte,
tomada salvajemente por un jíbaro loco,
por un niño dado a luz en un pesebre,
barrida por el aliento sucio
de maridos que emigran en tren de medianoche,
con voz de odio hciendo el amor, de
chorlito dorado americano y de
gato chino del desierto.
Porque el Amor es una enorme trampa
para cazar hormigas y elefantes,
pero la palabra Amor
es como la palabra Dios,
siempre con mayúsculas
para que no se esfume el encanto.
¿He logrado confundirte,
o sólo he conseguido que me beses la frente
y murmures con ternura que estoy enfermo?
Lo cierto es que ya nunca me verás igual,
siempre imaginarás secretos
oscuros encerrados en mí,
¡pero eso es lo que quiero!
Le daré otro giro:
ese amor de llorar en una despedida,
de presentir los próximos gestos
educados y gentilmente eróticos
a que te has habituado,
de gozar con las palabras de agua,
olas mansas que no producen el menor daño,
te aplacan la sed
e impiden que te tortures
más de lo establecido.
Pero yo te susurro
venenoso
que existen
los trenes secretos del corazón,
las huellas en los pasillos de madrugada,
las jeringas jadeando
en encerradas habitaciones,
los pechos azotados por látigos de semen
y los sueños sangrientos…
Porque la Represión es
la más peligrosa caja de Pandora,
porque el dolor oculto
es el arma mejor montada,
porque ser consciente
es vivir siempre junto a la muerte,
delante,
atrás
o en medio como nosotros,
la raza de los agonizantes.
Estoy seguro de que me vas comprendiendo:
hay un millón de sensaciones
que te entran por un ojo
no más levantar el párpado,
el otro espera cerrado
su oportunidad.
Éste es mi último intento:
quiero verte alcohólica
para que me escupas en la boca,
quiero que te sientas
camello, león y niño,
quiero verte en forma de hombre,
quiero que veas en mí
un espejo interminable
y que te arrojes a él
con todas tus fuerzas,
hacia el fondo,
lo hondo
del
fondo…

Sssh,
mi amor, no llores más.
Fue tan sólo una broma.
Caminamos por un parque
y llueve
sobre nuestras cabezas unidas.
Es todo maravilloso
¿o no?
… Oye, amor, contesta…
¿O es que te has quedado
muerta?

(20 abril 75)

sábado, 18 de mayo de 2013

Berta García Faet


Foto de Laura Muñoz Estellés
Berta García Faet. Valencia 1988
Veinte años
    
 La vida paga sus cuentas con tu sangre
                                   y tú sigues creyendo que eres un ruiseñor
                                                                              Roque Dalton
    

Y a los veinte aún me atrevía a utilizar vocablos famosos
                                   dije felicidad y dije alma y dije soledad y dije siempre
                                                                                                Félix Grande

I.
Extrañeza y cumpleaños.
La madrugada de los recuerdos.
Un manifiesto de poesía
o una lista de buenos propósitos.
Preguntas y respuestas en test
de embarazo
o una novela.
Sentirme, sentirlo todo
o tener hambre.
Echar de menos al amante
o a los padres y al hermano.
La noche de las tinieblas
o el corazón del fin del viaje.
Todo sea por ordenar,
por rendir homenaje mediocre,
por postergar la solución de no entender
nada: no sacar conclusiones
sino versos y tickets de compras.
He reflexionado y tengo veinte años
y he tenido veinte amantes (no recuerdo
dos nombres).
Reconozco mi vientre y mis labios
pero a veces (por las noches)
no tengo nada en que pensar
y sufro.

II.
A las tres de la mañana del día de tu cumpleaños
en la tele sólo hay porno
en el Messenger sólo resisten los raros
y no son horas para llamar al amante
(puesto que vive con sus padres y sería peligroso).
Es demasiado pronto para desayunar muesli
y demasiado tarde para pedir perdón.
O bien los perros ladran y los grillos tartamudean
o bien los gatos gimen y blasfeman (esto es insoportable).
La salvación está en las pastillas
pero lo estás dejando.
Como el problema es la extrañeza,
en este el milenio del aburrimiento y la cúspide de Maslow,
no lloras
(en todo caso te rascas la rodilla; justo en el centro
te ha besado un mosquito).
Así que lo que haces es leer o escribir,
pero ni Plath ni Strand ni Schopenhauer, el infalible,
pueden consolarte (esto te extraña: qué pozo
incognoscible somos, qué espirales).
En todo caso, así te lo ha indicado el psicólogo
de la revista
y además no hay nada mejor que hacer. Empiezas:
extrañeza y cumpleaños, la madrugada de los recuerdos.
Cuando despiertas a las doce
dormir se te ha pasado muy rápido
y ya no recuerdas todas esas cosas horribles
que pensaste (y que el lector por suerte
no imagina; tienen que ver con el vacío,
edificios altos, siluetas
que se ahuyentan).
Así que lo que haces es darte la bienvenida,
el lugar es negro y huele a flores
secas entre libros que ya no quieres,
pero todo puede cambiar, también
la piel, las pestañas, el camino.
Y opinas:
lo mejor sin duda es quejarse temprano,
teñir de oscuro todo, fingir ser depresiva;
así es como se escribe poesía, así es como
se triunfa. Así es como te acercas
al absurdo, así es como se vuelve.
Pero cuando recuerdas y planeas
(eres una ciudad que se financia con visitas
a los monumentos del pasado, pero no haces
más que construir nuevos templos cuadrados,
rosáceos jardines, le pides una cita a Mies van
der Hohe) sabes
que mientes, por escribir algo, sabes
que eres feliz, estrella feliz, labio feliz:
y ahora vas a desmayarte.

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ESTE NO ES UN POEMA FEMINISTA

Este no es un poema feminista, amigo mío.
No te vayas.

Como eres músico y retratista-contable,
te interesará la historia de la historia del espanto
de un cuerpo de círculos y rosas,
reprimido largo tiempo
tras cortinas
y uniforme.

No sé cuándo comenzó el pánico.
En algunas orgías lo pasamos bien (si bien
es no llegar a desgarrarse y desmallarse
en la anonimia de los usados). Bien
es la astucia
del olvido:

el placer

no estaba planeado: siempre nos descubría
desde el azar desnudo: no era una técnica
ni valía la pena acoplar el del otro.

Tenían mucha prisa.

Pero cuando por fin nos hicimos sedentarios y burgueses
y comenzamos a cultivar en la tierra múltiples colores
y comenzamos a parir en la tierra bienes de inversión
a los que dimos el nombre de HIJOS e HIJAS

nos vinieron con el cuento de que no teníamos alma.

Amigo mío, no te rías: no teníamos alma.

Al principio, amigo mío, no teníamos alma:
mal-éramos vasijas con pulcrísimas piernas,
mamíferas-damas-hormonas de melosos pezones,
administradoras (la fantasía de las secretarias les viene de antiguo),
mulas, serpientes.

Luego, tampoco teníamos deseo.
Pues no tienen deseo los lagartos ni los bebés lactantes
(aunque, caramba, las frescas hetairas –adjudicadas
según broquel y plata− sí sabían
charlar sensualmente de literatura y astrología).

Puesto que, amigo mío, tampoco teníamos deseo
los hombres llegaron a pensarse
que fornicaban con pájaros

(objetos decorativos a veces, y siempre
tan tentadores
con esos tobillos de uva),

no, por supuesto, con mujeres vivas
−rodajas
de canciones antiguas−,

aunque un destello de furia y ansia en un ojo
de una joven doncella
tras una violación
una vez
a uno
le hizo dudar (moderadamente)
de la tesis de la inexistencia del corazón femenino no-de-madre.

Después, amigo mío, pasaron los dulces años del escarmiento
y, sin más retraso, nos concedieron el honor de tener alma
−si bien, como contrapartida, poseída por el diablo−:

mal-éramos labios rojísimos-redes-de-pecados-terribles,
inútiles, arpías, lloricas, caprichosas
(unas fueron esposas y otras cortesanas: así, así
se dividió el mundo de las pobres vaginas):

si tú supieras, amigo mío:
un corsé con lazos diminutos
como garrapatas henchidas de bilis
nos aplastaba el pecho agrietado, y vivíamos
en balcones cerrados, detrás de abanicos
con estampas religiosas de vírgenes blancas.

Eran los tiempos del amor cortés,
de la concatenación de rosarios en la concatenación de días fútiles:
yo no podía besar al que quería, y si por caridad
conmigo misma
me saltaba
todas las conveniencias prácticas
y normas morales de la Ciudad de Dios
y él osaba entrar por el gran ventanal del carcelero,
él, o cualquier otro,
él, a mi cuerpo malva o blanquecino,
ni siquiera sabía encontrar mi boca.

Ni siquiera podía darme eso.

Y más tarde, amigo mío…
¡por una vez que nos masturbamos
mutuamente
nos llamaron brujas!
A mi amada le quemaron el muslo con cartílagos
de bestias
mitológicas,
y a mí, sin ir más lejos, me expulsaron del colegio.

Luego, cuando las primeras “emancipaciones”
en Londres y París y otras ciudades así tan de-indigentes-en-masa
(importaba más ser pobre que ser muchacha:
ya lo decían las primeras marxistas),
tuvimos envidia del pene −una envidia muy seria
y profunda, una envidia de dentro−,
y, lo más grave,
una enfermedad rarísima llamada histeria
(que nos diagnosticaron con un sismógrafo).

Nos desmayábamos, lloriqueábamos,
sentíamos vértigo y picor y frío,
y poseíamos, según los informes más doctos,
una curiosísima y sintomática –de algo horripilante:
estar en el mundo–
“tendencia a causar problemas”.

(Más tarde, mucho más tarde, tardísimo,
de nuevo en París, esto se denominó “vacío existencial”
y resultó también afectar a los testículos).

(Allí te conocí, amigo mío,
cuando el cuerpo era axiomático lugar de recreo;
también campos de flores azules y pequeñas,
donde aprendimos a jugar a volley.)

Este no es un poema feminista, amigo mío.
Sólo tienes que saber que no siempre deambulé
alegre
por las calles.
En otra época roja, en otro lugar gris
todavía,
jamás podrías haberme perseguido
con la voz de la lujuria equitativa
ni yo podría haberte jamás rozado el brazo
con mi brazo.

No te vayas: sigue así, amigo mío.
Me gusta lo que haces con tu tiempo.




BERTA GARCÍA FAET (Valencia, España, 1988) 
estudia Ciencias Políticas y Economía en Valencia. Es autora de los poemarios Manojo de abominaciones (2008), Night club para alumnas aplicadas(2009), Fresa y herida, e Introducción a todo, los dos últimos de próxima publicación. http://tristeycaliente.blogspot.com