martes, 9 de noviembre de 2010

Mónica Caldeiro


Mónica Caldeiro (Barcelona, 1984) es esencialmente obscena y le gusta de-versificar desde su más tierna edad. Es licenciada en Filología Hispánica por la UB y posee el DEA en Filología Inglesa, con el que se especializó en literatura norteamericana y afroamericana. Su espíritu nómada la ha llevado a vagar por diferentes ciudades en busca de siempre más de lo mismo: la poesía. Además de la ebriedad, adora el arte multidisciplinar, lo que le ha hecho compartir proyectos con músicos y artistas visuales. En invierno del 2009 presentó en Barcelona y Galicia la instalación de poesía y grabado Obra Negra con Miguel Hidalgo, y en abril del 2010 fundó la banda de jazz y spoken word PoeTrips & The Blue Bus Band con Aruán Ortiz, Marc Ayza y Rashaan Carter.

Plantó su tesis doctoral sobre teatro afroamericano para dedicarse a mejores menesteres. Se la puede ver por los bares, los slams, los micros cerrados (o abiertos) de Barcelona y de otras ciudades de la península, y festivales de poesía. Dirige la columna poética Versonadas dentro del programa de radio NómadaSinTópico de Radio Contrabanda, por donde han pasado numerosos poetas a dejarse el alma y los versos. Co-labora y apoya alegremente a la Xarxa de Poesia Urbana de Barcelona. Es co-fundadora, ideóloga y currante de la editorial de audiolibros Homicidas del LP con Víctor López LaGounda. Muchos la llaman Campanilla de Cobre, también bautizada como Visceralidad. (Tomado de su blog) http://lapatillaylavisceralidad.wordpress.com/acerca-de/

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Una decisión

La ira es un bosque que anhela su propia tala

y sin embargo endeble e innecesario

su poder podría ser preciosamente abrumador

pero algo debilita esas gemas,

algo reblandece las joyas turquesinas y vibrantes

cuando se acercan peligrosamente

a la hoguera y la llama


si mi capacidad fuera ilimitada

podría rescatarlas, esas piedras preciosas

que reflejan un sol que por ajeno

infiere obscenidades

y hace falta talento, hace falta escritura

para sobrevivir

hace falta entereza, otros recorridos, otras maneras

para encontrar un aliento

aún no contaminado


podría fácilmente retomar la lucha

ponerme por bandera esta guerrera que he sido

hacer retumbar las lociones para pelo de muerto

con grasa de cocina

manifestar que descalza me entiendo mejor

y así dialogo con el mundo


no me permito de mi propia boca pronunciarme

con esas palabras que mueven montañas

-elijo con mi fuerza moverme a mí misma


no me permito dejarme caer por cascadas de piedras

rozar sus esquinas/ cubrirme

de magulladuras

golpearme y dislocarme los miembros

una vez más/ noche tras noche

hacer de mi vivencia algo no auténtico

sino dependiente de otros que generan

esa máquina desengrasada con los frenos sin pulsar

desinhibida máquina de matar

de matarme a mí misma


yo crecí para otros asuntos

estiré mis ramas para atrapar redondeces

observar la manifestación caleidoscópica del sufrimiento

humano o del mío propio

crecí para reblandecer las joyas

capaces de hacer de mis miembros extremidades pétreas

y qué otra manera sino de respirar

qué otra manera de buscar la superficie/ si no


sin la combustión suficiente

las heridas permanecen

mi decisión es

abrirlas para coserlas

coserlas con un dedal ardiendo

abrasado rojo y encendido

que nada llueva, que nada lo apague

que sortee todo barbecho

y que la ira fluya, fluya obstinada

con mi beso negro

en su dulce,

dulce y prestigioso/ ano

de fuego

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En eterna mudanza

Sepultada en cajas de cartón con cinta de embalar

toda mi biblioteca mis aproximadamente tres mil libros

los restos de una marihuana white widow los preservativos

XXL que se caducarán los montones de ropa de segunda mano

que mis amigas y familiares consumistas y adictas a las compras

me regalaron mi joyero y una bola de cristal un cuenco tibetano

los sacos de dormir los papeles del trabajo las cuentas bancarias sin cerrar

en ciudades a las que quizá no vuelva jamás los libros

prestados las libretas escritas hasta el final los diarios de viaje

los medicamentos homeopáticos un grabado de Miguel

las especias que me alegran las comidas los poemas los carteles

de recitales

todo lo acumulado en este último año

cuánto puede reunirse en un único año


Sepultados en caja de cartón con cinta de embalar

están mi alternancia de sueño y desvelo a ratos en la misma balanza

normalmente desequilibrados la creciente tristeza fruto de no-sé-qué

o de una serie de circunstancias externas que merman mi sonrisa

habitualmente amplia las piernas y el intestino pesados

la incertidumbre del lugar para habitar y escribir el rostro ojeroso

al que asoman las primeras arrugas la hija que se marcha

a tan corta edad los amantes que insisten y a cuyos hombros

esta tarde quisiera sólo llorar

la necesidad de un escritorio, una cama, una cocina unos libros y poco más

y decir de nuevo esta casa es mi casa y no tiene ratas

y vivo en algún lugar tranquilo cerca del mar cerca de una vía

en la que no desee aniquilarme ni borrar las diez horas diarias de trabajo

para ponerme ante un espejo

y no maldecir mi cuerpo en flor masacrado otro día más

por una modernidad de la que no me ocupo demasiado y para mí

no tiene nada de vuelta/ nada bueno/ de vuelta


Sepultado en cajas de cartón con cinta de embalar

está mi deseo

que a días es un callejón sin salida

que a ratos es una fulgurante línea de luz un túnel

que a cada hora insisto en esnifarme

para ser capaz de vivir otro mes más

soportando esta plena conciencia de la pequeñez

e inutilidad de mi tiempo empleado

en ganarme el pan

a diferencia de este oficio diario mal considerado

no remunerado

pero con esa inmensa capacidad que da

de regeneración

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memorias recientes del Halcón Peregrino que se sabe hembra,

porque sólo así se sobrevive a las peores batallas


soy asidua al teatro y a la segunda mano

las noches que nadie me mira tras la cortina

me pongo los tacones las medias de rejilla

y, de esta guisa, salgo a la calle

con mis piernas fuertes, fuertes y veloces

como las de un antílope


Nadie, nadie en el cielo personal u objetual

puede alcanzar mi velocidad máxima. Y

en el punto de mayor aceleración

me pongo el disfraz

no me enfrento normalmente así

al aire pero/ es cierto

cuando no puedo respirar tras el maquillaje

tras la máscara

tras el biombo de telaraña

las niñas del barrio lloran por mí y para mí

celebran entierros y homenajes

a la mas rápida/ la más kamikaze

la menos sacrificada/ la más exiliada

de los dramas urbanos y rurales,

la que hacía el amor a hombres y mujeres en fila

tras el piano de cola

la que tenía por si acaso la sonrisa postiza

en el arcón (por lo que pudiera pasar),

la que buscaba el olor de los sexos

de los soldados que habían perdido la peor

batalla de sus vidas,

que era la más cotidiana.


Cuando voy en caída

mis antiguas maestras de escuela del arrabal

se tapan los ojos para no verme,

los hombres esperan con globos rojos para recoger

mis huesos en la plaza del mercado

(y de nuevo, hacerlos volar)

mis consanguíneos aguardan la hora de rebuscar

entre mis papeles los frutos de sus sospechas

cuando voy en caída

cuando voy en caída

cuando voy en caída

cuando voy en caída…

me estampo silenciosamente

sin el ruido de la locomotora

sin el shock del maquinista.


Es un aterrizaje imperfecto.

Aún no me he matado.

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Video de un recital en La Papa 5.11.2010